Desde 1986, un comité asesor de expertos internacionales en arte propone la compra de entre 15 y 30 obras de artistas cada año. Así es como se ha ido creando la colección de arte contemporáneo de la Obra Social La Caixa (miembro del Foro de Empresas por Madrid), el fondo privado más completo que existe en España. Ahora, cuando cumple 30 años, la entidad ha querido hacer balance de una operación exitosa, tal como recordó ayer Elisa Durán, directora general adjunta de la fundación La Caixa.

Los número son relevantes: 977 obras de 401 artistas, de los cuales el 54% son extranjeros; 150 exposiciones, de ellas 24 fuera de España; y sólo desde el 2000 se han prestado 650 obras. Pero lo esencial es que se ha podido reunir una colección singular y de gran calidad con obras relevantes de artistas como Joseph Beuys, Antoni Tàpies, Jannis Kounellis, Bruce Nauman, Juan Muñoz, Donald Judd, Gerhard Richter, Mike Kelley, Olafur Eliasson, Richard Serra, Mario Merz, Cristina Iglesias, Antoni Muntadas o Dora García.

Se podría decir que todo empezó con la apertura del centro cultural del Palau Macaya, en el paseo de Sant Joan de Barcelona, en 1979, con una exposición sobre Maillol. En 1982 se organiza una exposición de 26 pintores contemporáneos, escogidos por 13 críticos de arte, y sedecide adquirir una obra de cada uno de ellos. Se acababa además de establecer como símbolo de la entidad bancaria la estrella de Joan Miró. Y fue el entonces director general de La Caixa, Josep Vilarasau, quien decidió promover la creación de un fondo propio del arte más actual, en unos momentos en que en España aún no existían los museos de arte contemporáneo, si exceptuamos el de Arte Abstracto de Cuenca. La gestación culminó en 1986 en el que un primer comité asesor formado por Evelyn Weiss, Jean Louis Froment, Joan Hernández Pijuan, Jesús Aguirre y Carlo Bertelli puso las bases de lo que debía ser la colección, con María Corral como responsable de la colección (lo fue hasta el 2002 cuando fue substituida por Nimfa Bisbe).

Las primeras compras se dirigieron a la pintura neoexpresionista, de autores alemanes como Anselm Kiefer y Penck, y de la transvanguardia italiana, como Enzo Cucchi y Francesco Clemente, además de la obra del consagrado Jean-Michel Basquiat y de representantes de la nueva escultura. De esa primera época son dos de las obras más valoradas hoy por los responsables de la colección: la instalación de Joseph Beuys ( Se cuenta detrás del hueso-Espacio del dolor, 1983) y una pieza de Bruce Nauman ( Shit in your Hat-Head on a Chair, 1990).

Paralelamente, y entre 1987 y el 2004, se creó la colección Testimonios –dirigida por Lola Mitjans– que cada año compraba obra de un artista a varias galerías españolas. Aunque el destino de estas obras eran los despachos de la propia corporación, una selección de ellas (de un total de más de 2.200) que incluye entre otros a Barceló, Gordillo o Uslé, han ido a engrosar también los fondos de la colección.

En el 2010 se firmó un convenio con el Macba que aún se mantiene aunque la parálisis de este museo durante el último año no se haya concretado en nuevos acuerdos hasta el momento. Precisamente el comité asesor actual es conjunto con el Macba y lo integran Chris Dercon, Susanne Ghez, Ivo Mesquita, Joanna Mytkowska, Vicent Todolí y Paul Schimmel. Esta intención de impulsar proyectos en común se ha ampliado a la Fundación Gulbenkian y al Erste Bank. Y para conmemorar estos 30 años se ha preparado un simposio internacional para este fin de semana sobre La responsabilidad social de construir un patrimonio artístico.